miércoles, 1 de junio de 2011

Se mueve la cosa política

La lucha para la Alcaldía de Bogotá se mueve como la cosa política, se agita, convulsiona a tal punto que ya parece una orgía. Y solo sé de orgías gracias a los documentales educativos que vi durante gran parte de mi adolescencia.

Gracias a esos videos informativos aprendí que los tríos no funcionan, y últimamente lo pude comprobar con el Partido Verde donde cada uno tira para su lado.

Sergio Fajardo dijo que él ingresó a un partido en el que todos eran amigos y que ahora "el único que tiene brazos para abrazar soy yo". Sergio, amigo, los tríos no son de abrazos. Pero es entendible de Fajardo que siempre ha trabajado por la pacificación, y de vez en cuando por la paisificación.

Mientras tanto, Lucho lucha por mantenerse a flote en la ola verde, aunque muchos lo acusen de pasarse a la ola Néctar. No entiendo por qué cuando Lucho habla fuerte y dice verdades que duelen todos lo tilden de ebrio. A los niños y a los borrachos siempre hay que creerles.

Y finalmente Peñalosa en su ausencia recibe palo por todo lado. Sn embargo, podrá ser de todo, pero es injusto que se haya ganado el peor de los insultos: ser comparado e incluso confundido con Uribe. Hasta Gina Parody le ha lanzado los mismo dardos a Peñalosa; bolardos y losas.

Quién la ve y ahí va Gina Parody poniéndole orden a Bogotá y aún no ha conseguido las firmas para su candidatura. Ahí va Gina proponiendo no un polo sino tres polos de desarrollo para Bogotá. No más polo, ya tuvimos suficiente de esa palabra. De hecho, el barrio Polo debería cambiarse ese nombre maldito.
Pero ahí va Gina con ese color morado fúnebre que escogió para terminar de enterrar a Bogotá.

Mientras unos peleaban, otros viajaban y Gina recorría el river Bogotá en lancha, Petro se lanzó. No al río sino a la contienda para llegar al Palacio Liévano. Lo más interesante de su propuesta es que promete trabajar por el derecho al agua. Agua para todos, una ciudad alrededor del agua.Que alguien le diga a Petro que se le adelantaron, la temporada invernal ya nos dio y con creces lo que nos promete. Aunque Petro parece convencer con su candidatura, no contento con el apoyo de Vladdo, ahora le abre las puertas a Mockus. Petro, con un bulto de sal es más que suficiente. 

Y los medios de comunicación también tienen espacio en esta lucha, por la radio tenemos al inigualable, al que nunca llega a la casa, William Vinasco Che, el que te relata con caché. Representando a la televisión, desde hace rato se habla que Paulo Laserna el mismo de "Quién quiere ser millonario" podría estar apoyado por el Partido Conservador, ¿última palabra Paulo? Falta ver si por los medios impresos, especialmente por las revistas pornográficas el Larry Flynt cololmbiano, ni más ni menos que Daniel Samper Ospina se destapa.

Sin embargo, ninguno de estos precandidatos, candidatos y candidatos a precandidatos han logrado conquistarme para darles mi voto. Únicamente una propuesta fugaz que encontré en Twitter ha logrado llamar mi atención. Me refiero al Partido Metalero, cuyas bases son más sólidas que un patadón propinado por una bota con taches.

Dentro de las grandes propuestas del Partido Metalero encontré que se crearán escuelas de pogo que serán manejadas por el IDRD. Adicionalmente se rebautizará el Estadio Nemesio Metacho El Campín. Para combatir contra la corrupción se le hablará duro a los contratistas, antes de firmar los contratos se les explicará en tono gutural para que entiendan que los recursos son sagrados.

El Partido Metalero ondeará el color negro como bandera y luchará por la no violencia, por eso se invitará a Antonio Casale y a Iván Mejía para que en un pogo diriman sus diferencias. En todas las manifestaciones por fin se podrá emular a los verdes y cantar al unísono, "Yo vine por el pogo, no porque me pagaron". Y todo esto se hará realidad el día en que nuestra actriz/presentadora/periodista Vicky Dávila diga en su famosa sección, "y la cosa política sigue pogueandosé".

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