Afortunadamente la existencia siempre nos da segundas oportunidades y me quedan 15 días más para reivindicarme. Es por eso que anuncio que a partir de hoy me entrego de lleno a los brazos de Timoteo, de Arjona, de las rosas, de los chocolates. Endúlzame mundo hasta que me dé caries. Hoy me entrego como si fuera el último día de mi vida, pero recordando siempre que mañana es el primer día del resto de mi vida.
Dejaré que mi mundo se pinte de colores, cambiaré el grisáceo de mi alma por tonos vivos. Saquen los Prismacolor, los Magi Magicolor, doble punta, doble color, que hoy le pondré las rayas al tigre, hoy sí hay función.
Para citar a los jurados de Factor XS y Yo me llamo trabajaré para darle color a mi voz. Lo gritaría a los cuatro vientos, incluso lo cantaría con música de fondo del poeta guatemanteco autor de éxitos como "De vez en mes", "Pingüinos en la cama", "Acompáñame a estar solo" y "Ya no me acuerdo de mí". Sin embargo, dejaré que mis palabras se conviertan en susurro, se transformen en suspiro y te acompañen en tu camino.
Timoteo, pedazo de vagabundo que buscas hacer feliz a alguien, hazte a un lado. Es mi momento. Timoteo, si tu sueño es afectar positivamente la vida de quienes tocas, yo tocaré positivamente a aquellos que me afectan en la vida. Tocaré con la sutileza de una inspección de cavidades.
Caminé por los senderos más oscuros negando la existencia de los sentimientos, pero hoy soy la luz que ilumina los callejones más oscuros de tu alma. El amor hoy timbra mi citófono. El amor como la bicicleta, necesita de pedalear y pedalear, manteniendo el equilibrio sino corres el riesgo de caerte y romperte el corazón.
Mientras acaricio las teclas y compongo este poema, quisiera ser una USB para conectarme a alguno de tus puertos y llenarte de toda esta energía que hoy me embriaga. Desearía ser el aire que respiras para convertirme en oxígeno y que me lleves en tu sangre y cuando ya no me necesites, me expulses como el dióxido de carbono indeseado.
Déjame ser aroma a rosas, sabor a chocolate y poner cara de ponqué, porque jugaré al amigo secreto como el más secreto de los amigos, daré sin esperar nada a cambio. No importa que me toque alguien igual de generoso que el pobre senador Juan Manuel Corzo. Aquel al que 16 millones de pesos no le alcanza para tanquear sus dos carros. Ese que ve misa por televisión y lo apaga cuando pasan recogiendo las ofrendas.
Por ahora me iré con la luna y regresaré con el sol, ansioso de vivir 15 días bajo el embrujo del amor y de la amistad.
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