Las críticas se han enfocado principalmente en las personas que rodean a los candidatos y no en las virtudes que pueden reconstruir la confianza y la seguridad en Bogotá. Incluso los debates han estado marcados con comentarios mordaces, como cuando Peñalosa le dijo a Petro que él no había administrado ni un parqueadero. Algunos no demoraron en decir que ese sería un nuevo requisito para ser Alcalde de la ciudad. Un comentario bastante acertado ya que hoy en día por los problemas de movilidad se mueven más los carros en un parqueadero que en la ciudad.
Sin embargo, es tiempo de destacar lo positivo de cada uno de los candidatos. Empecemos por el progresista Gustavo “Faústico” Petro. Lo admirable de él es su capacidad de desligarse del grupo guerrillero y el partido político que más daño le han hecho a Bogotá. Definitivamente él tiene el Factor X, ex guerrillero, ex militante del Polo y quién sabe si solo quiere ser ex alcalde. A punta de argumentos ha logrado convencer a tal punto que lidera las encuestas. Y a los que aún no le creen él los intenta seducir con su política del amor.
Mientras tanto ahí va Gina con Mockus adquiriendo cada día más fuerza. En los debates ha mostrado que su parecido con Noemí es solo en lo físico, porque sus respuestas se han destacado por encima de los demás. Tanto que la revista Dinero va a votar por ella porque tiene el mejor programa de todos los candidatos. Sin embargo Gina me cautivó cuando leí que va a cambiar la banda chanda por la banda ancha. Esa es la ciudad que deseo, igualdad para todos.
¿Y que decir del urbanista transformado en uribista de Enrique Peñalosa? Todos esperaban cómo Uribe iba a manipular a Peñalosa y Enrique ya puso a Álvaro a bailar el aserejé, le cambió la potra zaina por un caballito de acero y lo puso a cargarle el megáfono. Hasta el más antiuribista estaría agradecido con Peñalosa por poner a Uribe en su sitio.
¿Serán suficientes estos aspectos que he resaltado para que alguno, el que sea, nos saque del abismo en que estamos por malas decisiones? Porque no se engañen, Samuel Moreno no hizo nada. Precisamente la sanción de 12 meses que le acaban de imponer fue por omisión. Esto nos deja una bella enseñanza y es que no actuar tiene sus consecuencias, así que este 30 de octubre vote, actúe.
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