lunes, 14 de mayo de 2012

Perdiendo con estilo

Tenía preparado un discurso sobre los ganadores y perdedores. Quería iniciar diciendo que en la vida y en el fútbol unos ganan y otros pierden. Con el fin de las ligas en Europa tenía varios ejemplos que demostraban que cuando ganar se convierte en rutina, el hecho de perder es apenas un recuerdo. 

Estaba convencido de que no había buenos perdedores. Pensaba que la derrota no era un espacio para celebrar. Creía que aquel que se acostumbró a ganar y de repente se encontraba con una derrota era el peor de los perdedores. Me convencí que eso le había sucedido a Pep Guardiola y su equipo. Tan acostumbrados estaban en la cima que al bajar para conquistar otro pico no habían podido afrontar la presión de no estar arriba. Culparon a su rival y denunciaron que dejaron pasar muchas cosas con su silencio. Y creí que esto no eran más que excusas. 

Pero Pep es único, no solo por su estilo, sino porque no puede ser comparado con los demás. Él está cansado de ganar luego de 4 temporadas y es tan respetable como único en él. Luego me remití a Sir Alex Ferguson que lleva 26 años en el Manchester United y hoy en día no acusa cansancio. Incluso se atrevió a decir que "Todo el mundo esperaba que el (Manchester) City ganara, pero lo hicieron jugando contra diez durante media hora y con cinco minutos extra para ayudarles". Aunque Guardiola y Ferguson perdieron no es posible compararlos. 

Pep ganó todo con un solo equipo y eso lo hace diferente de aquellos que lo han ganado todo con distintos equipos. No por nada Mourinho se acaba de convertir en el primer técnico en ganar las 4 grandes ligas de Europa. Nuevamente, son perfiles incomparables. Pero hay algo que los une a todos, son humanos que cuando se acostumbran a ganar, la derrota les cae mal. Tan acostumbrados a ganar que se les olvida perder. Todo esto tenía lógica y eran las pruebas vivas de que no hay buenos perdedores. Pero estaba equivocado, perdí en mi planteamiento. Estaba convencido que el que gana es el que goza. Sin embargo hubo una imagen que me demostró lo contrario. Se puede perder y celebrar. Se puede ser un buen perdedor. Y aquí está la prueba: 


A pesar de perder 3-2, a Cissé del Queen Park Rangers no le dio pena de ir a celebrar con Nasri, su rival del Manchester City que recién se coronaba campeón de la Premier League. Así que de ahora en adelante hay que saber perder con estilo, basta de excusas o de culpar a los demás. La próxima vez al igual que Cissé estaré al lado del campeón.

1 comentario:

  1. Cissé celebra por que al mismo tiempo se supo que aun perdiendo, los resultados en los otros partidos salvaban al QPR de descender...

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