martes, 29 de marzo de 2011

Las opiniones y los traseros

Bien decía el escritor George Orwell cuando declaraba que "la libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír." Y también es mostrar lo que la gente no quiere ver.

Si en televisión patean a una lechuza como si fuera un balón de fútbol y en una revista reproducen las fotografías que representan y denuncian el abuso de menores por parte de sacerdotes, las opiniones y condenas inundan medios de comunicación, redes sociales y conversaciones de pasillo. Es como si juzgar fuera potestad de muchos. Sin embargo, fueron pocas las voces de protesta que surgieron frente al asesinato de la jueza Gloria Constanza Gaona. Seguramente como no la mostraron en televisión mientras la acribillaban, no hay de qué opinar.

Opiniones que no faltarán y que incluso sobrarán (como la mía) cuando la noticia de un policía que disparó contra un transgenerista se vuelva popular. Y no demorará mucho tiempo porque ya está en video. Un video que por cierto contradice el titular y el texto de la noticia, porque aunque se asegura que el policía disparó contra el/la trabajador/a sexual, el periodista describe y el video muestra que el uniformado dispara contra el piso.

En definitiva, las opiniones son como los traseros, todos tienen uno. El peligro es cuando nos quieren imponer una opinión frente a nuestras narices, que si seguimos la analogía, no es para nada agradable. Y cuando de traseros se trata, quién más que el/la protagonista del video cuando dice: "la cirugía se me dañó y me las va a pagar, porque me dañó la nariz y la silicona de los glúteos".

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