lunes, 16 de abril de 2012

Una cumbre sin consenso pero con sexo

Antes de que iniciara la Cumbre de las Américas en Cartagena, yo estaba esperando al siempre explosivo Hugo Chávez. Sin embargo, ante su ausencia lo único explosivo fueron unos petardos que aparecieron en la misma ciudad del Caribe colombiano. Valga la aclaración que no me estoy refiriendo a los mandatarios sino a unos artefactos que hicieron más ruido que daño. Nuevamente, no estoy hablando de los dignatarios.

Los que sí hicieron ruido y algunos daños fueron unos funcionarios del Servicio Secreto de Obama que descubrieron en carne propia por qué Colombia es pasión. Lo hallaron a través de los servicios de las siempre complacientes trabajadoras sexuales, que con sudor y algo más les mostraron a estos extranjeros que para disfrutar de estas hermosas tierras solo hay que venirse. Mientras unos buscaban la satisfacción a través del consenso, ellos hacían lo mismo pero con sexo.

Este tema incluso opacó a las Malvinas, Cuba o la legalización de las drogas, porque estos norteamericanos demostraron que a la Cumbre se va es a disfrutar. Ignoraré que Hillary estuvo en La Havana, un café de Cartagena, y se convirtió en Chica Águila. O que Shakira hizo su propia versión del Himno Nacional. Yo a ella no la critico porque si para cambiar al país hay que empezar por el himno es un gran primer paso.

Este escándalo sexual dejó mal parados a los once miembros del Servicio Secreto y los cinco militares involucrados y no lo dicen las prostitutas por conocimiento de causa, lo dice el general Martin Dempsey, jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos.

Aún no es tiempo de análisis, solo hasta dentro de 9 meses se verán los resultados de lo que dejó la Cumbre. Aunque conociendo a mi gente, creería que ya las trabajadoras sexuales están incluyendo dentro de su menú un "servicio secreto" que incluye un Barack Lomama, porque esta fue una cumbre sin consenso pero con sexo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario