Más que adelgazar caminando, necesitamos acciones y hechos concretos. Lastimosamente nos han vendido la idea que una revolución es cambiar el estatus en cuanta red social exista. Bautizar desde un principio como "revolución" una simple marcha es lanzarle un zapato a la cara a un egipcio. Ellos sí saben de revoluciones, no los ofendamos con una caminata por la 7a. No es suficiente con tener dos pirámides en Bogotá para apelar al espíritu egipcio:
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Sigamos el ejemplo de Miami, no como guarida de los Nule o como escape de los Moreno luego de tanto trabajo. El 15 de marzo pasado, el condado de Miami-Dade realizó un referendo revocatorio en contra del alcalde Carlos Álvarez. Los ciudadanos se hartaron de los desmedidos incrementos, tanto en los impuestos, como en los sueldos de los colaboradores del alcalde. ¿Les suena? Ante esta realidad, los habitantes del condado no marcharon, sino consiguieron firmas y lograron convocar el referendo. De este modo, el 88% de los votantes decidió retirar del cargo a Álvarez.
Acciones como esta, y no caminatas que afectan la ya complicada movilidad de nuestra ciudad, son la solución real para hacer valer nuestros derechos ciudadanos. Derechos que por cierto deberían perder todos aquellos que votaron en principio por Samuel Moreno. No creo que exista alguien más engañado y frustrado que aquel que votó por Samuel. Todavía me acuerdo que alguien me dijo que votó por él porque iba a hacer el metro. Llámenme ciego, pero hoy en día no veo ni un milímetro del metro.
Siendo realistas, Samuel terminará su mandato de la misma forma en que finalizó su campaña electoral:
Es cierto, pero toca aceptar que la pregunta que realizó Mockus, cualquiera que fuera la respuesta, sería mal vista.
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